Tras el diagnóstico, la ECV se clasifica según el sistema de clasificación internacional: Clínica, Etiológica, Anatómica, Patológica (CEAP).⁶ La primera etapa, o etapa temprana, de la úlcera venosa de la pierna, son las arañas vasculares o venas reticulares, que pueden aparecer de color azul, rojo, morado, marrón o más oscuro, dependiendo del tono de la piel.⁷ En la etapa 2, aparecen las varices, que se distinguen de las venas reticulares por un diámetro de 3 mm o más. En la etapa 3, se produce edema. En la etapa 4, se producen cambios en la piel y el tejido subcutáneo secundarios a la ECV, que pueden presentarse como pigmentación o eccema, o como lipodermatosclerosis o atrofia blanca. La etapa 5 es una úlcera venosa curada, mientras que la etapa 6 es una úlcera venosa activa.⁶
Las directrices actuales recomiendan que todos los pacientes con úlceras venosas por diabetes (UVD) reciban una evaluación holística inmediata, tratamiento de la enfermedad subyacente, manejo adecuado de la herida y la piel y terapia de compresión.⁸ A criterio del médico y en colaboración con el paciente, las UVD pueden tratarse en un entorno de atención primaria o comunitario. Algunos pacientes pueden necesitar ser derivados a otros miembros de un equipo multidisciplinario, como médicos, enfermeros, especialistas en terapia enterostomal, dietistas, fisioterapeutas, especialistas en medias de compresión y especialistas en enfermedades infecciosas.⁹,¹⁰