La RAM se produce cuando microorganismos como bacterias, virus, hongos y parásitos evolucionan para resistir los efectos de los medicamentos antimicrobianos. En el cuidado de heridas, esta resistencia puede provocar infecciones persistentes, retrasos en la cicatrización y un mayor riesgo de complicaciones. Las heridas crónicas, como las úlceras venosas de las piernas y las úlceras del pie diabético, son especialmente vulnerables y a menudo se convierten en caldo de cultivo para organismos resistentes como Staphylococcus aureus (incluido el SARM), Pseudomonas aeruginosa y especies de Enterococcus¹.
A nivel mundial, se prevé que la RAM cause 10 millones de muertes al año para 2050 si no se controla². En el ámbito del cuidado de heridas, esto se traduce en estancias hospitalarias más largas, mayores costes de tratamiento y opciones terapéuticas limitadas. El uso excesivo e indebido de antibióticos, especialmente de antimicrobianos tópicos, ha acelerado esta crisis³.